Luego del terremoto del 27 de febrero de 2010, la norma de diseño sísmico chilena, NCH 433, sufrió una modificación de importancia a partir de la experiencia obtenida de dicho sismo. En particular, se observa un cambio en la clasificación de los suelos de fundación, la que a su vez se usa para determinar el espectro de diseño de la estructura. En la norma original, se usa una serie de criterios cualitativos, que permiten clasificar los suelos, pero que de alguna forma podría llegar a ser equivoca. Se modifica esta mediante D.S 117 que en forma urgente incorpora adecuaciones y modificaciones en la metodología para la clasificación sísmica de suelos, dicho D.S fue posteriormente derogado por el D.S 61 que detalla la exploración geotécnica asociada a la clasificación sísmica de suelos, logrando una clasificación perfectamente definida a partir de un dato medible, la velocidad de propagación de onda de corte en el suelo Vs, más los índices RQD en roca N1 (SPT) en arena, o que en otros suelos (arcillas y limos)